

P: Sigue pareciendo un esfuerzo inútil vuestro método “reflexivo-reflectante” en la forma de hacer arquitectura.
R: Es muy claro y muy sencillo. Ambicionamos que la propuesta o el enfoque sobre una idea concreta puedan transformar al hombre. No que la transformación la impongamos en base a espacios conductivos, mediante un objeto tangible ó un espacio construido.
No es un tema por el que discutimos. El propósito de siempre, no es otro más que servirnos de la arquitectura como proceso proyectual, para poner un tema que necesita estar sobre la mesa. A veces de manera irónica, otras de manera quizás más directa. Contamos con este amplio espectro para trabajar, al margen que el resultado final sea constructivamente viable; para nosotros como proceso reflexivo ya lo ha sido. Este es el poder real de la forma de hacer arquitectura. La riqueza de la arquitectura se basa en la confluencia de ideas, en las humanas contradicciones para plantear soluciones, de constantes avatares, no en lo finalmente construido.
P: ¿Puede finalmente haber un punto de partida para llegar a la PLATAFORMA? ¿Una arquitectura que pretende no tener antecedentes para cobrar sentido?
R: El punto de partida tiene origen en mi experiencia personal, mi toma de distancia de mi propio origen, ahora más ajeno, diría que es un concepto Bucle.


P: ¿Recurrir a la memoria aporta salidas a viabilizar la arquitectura de la PLATAFORMA o esa estancia en Bucles infinitos?
R: Soy partidario de no mirar atrás, soy partidario del presente siempre. Del presente activo. Pasa que en estos casos el presente esta íntimamente ligado al pasado, porque aunque parezca paradoja necesitas, recurres, utilizas tu pasado para construir el futuro. Cuando das el salto a lo “desconocido” se activa un mecanismo que blanquea la memoria, preparándose a intentar asimilar las abstractas novedades, ubicándote en un nuevo espacio, para evitar interferencias, distracciones, cáscaras sentimentales, fortaleciendo el esfuerzo. No conviene mirar atrás; la memoria se congela.
P: ¿La memoria se congela?
R: La memoria se congela, la memoria congelada, congela también la arquitectura que dejaste atrás, la imagen fotográfica se torna en la imagen idílica, la postal idealizada, el autoengaño. Pasa que el tiempo que transcurre ha modificado el espacio abandonado. Es como si estuviéramos en un limbo, inconscientes de toda transformación.
Cuando se lleva recorrida una buena distancia (distancia=tiempo), los muros, el revestimiento se hace más denso (piel sobre piel). A los lados del recorrido se van acumulando espacios donde se depositan fragmentos de una “memoria sinuosa”. Espacios, apilamientos que ordenan el caos interior, la desorientación de la ruta en ciernes.
Cuando me pregunto sobre el planteamiento (el plantear – no planificar) de un proyecto/ hábitat para el éxodo, me doy con el sinsentido que el que sale no tiene conciencia de un espacio estático. Todo lo que le rodea se mueve, se tiene que mover, se debe impulsar hacia un pseudo futuro próximo (¿?) – ¿Puede el futuro ser próximo? Una arquitectura estática le provoca estancamiento, produce un no-progreso, no-avance en la construcción de su “futuro próximo”. Tampoco le sirve estar sujeto a un espacio permanentemente dinámico ya que esto se lo podría perfectamente facilitar una simple caravana. Encontramos sentido en que ese espacio dinámico produzca la sensación de un “movimiento estático”, un desplazamiento a ningún lugar, el NO lugar. El que migra busca un lugar en una sociedad, lo encuentra pero no se identifica con él y el paso del tiempo alejado de la sociedad con la que eventualmente podría identificarse hace que ese hilo se afine y finalmente se rompa. Tiene que plantearse el espacio del desencuentro, la fundación de su propio espacio y su personal identidad, una mezcla, un mestizaje entre dos mundos, el espacio estático de una transición infinita, interminable. Un espacio, una arquitectura que albergue un especie de pasadizo habitable, un corredor que genere sensación de ruta (aunque no sepamos exactamente adonde vamos, pero vamos hacia algún lugar).
Es una contradicción desarrollar un elemento arquitectónico para el que deja un espacio entrañable, con una dinámica específica. Todo planteamiento de espacios dinámicos resultará engañoso pues ese “avance” no existe, por lo que el elemento “fingirá” avanzar pero permanecerá siempre estático.


P: ¿Cómo podemos avanzar sin avanzar, ir sin desplazarnos? ¿Ésta, parece una simple retórica?
R: Con el planteamiento de utilizar una cinta elíptica; esa famosa máquina que encontramos en cualquier gimnasio. Pretendemos llevarla a la exageración, al tremendismo macro. “Caminar es carecer de lugar. Es el proceso indefinido de estar ausente y en busca de un sitio propio” dice Delgado en “El animal público”. Es posible que así podamos dar a entender la idea base, el pretender caminar, el pretender desplazarse mediante un esfuerzo sin conseguir moverse del mismo sitio, encontrando el lugar en ti mismo. Haber hecho un importante esfuerzo y no haber recorrido nada, no obtener nada más que tiempo en este caso, un tiempo de esfuerzo inútil, para una intención nula. Es tener la intención, todas las ganas y no avanzar en tus pretensiones.
Definitivamente insisto, no buscamos el final físico sino incidir en los procesos degenerativos. Aquí es cuando la analogía sobre el éxodo y el colesterol mortal cobra más sentido. Tenemos un eje base de circulación, una gran vena que cambia constantemente de diámetros, es decir de entradas y salidas, esta misma vía imprescindible para la existencia de la plataforma puede generar obstrucciones con el paso del tiempo, entradas más amplias o más estrechas, salidas más amplias o más estrechas y a la vez el desarrollo de obstrucciones a todo alrededor adheridas a las paredes interiores o exteriores.

P: ¿Éste planteamiento difiere de la definitiva propuesta: RODAJE?
Se trata de otra visión sobre la misma problemática. Después de cavilar sobre la idea de la “estática dinámica” de la cinta elíptica, en la que tanto hombre como entorno se mantienen inmóviles a partir de un esfuerzo, se planteó la idea inversa que tanto entorno como hombre permanezcan en movimiento constante a partir de ese mismo esfuerzo.
El planteamiento general de ÉXODO no dejará nunca de ser una contradicción. No podemos plantear un “espacio” entendido como recinto estático para quien pretende estar en constante movimiento, es por ello que nos atrajo el concepto de rueda, el de rodar con el recinto. Trabajamos con aquella misma rueda que ratones de laboratorio hacen girar casi instintivamente. En la memoria teníamos las imágenes de aquel manga “setentero”: “los tres espaciales” del maestro Osamu Tezuka en el que apilados dentro de una rueda animales mutantes vivían una serie de aventureras circunstancias. La realidad supera a la ficción y el mutante entorno se produce por exclusiva voluntad del hombre.
P: El proyecto sobre “Los Movimientos Estáticos”. ¿Persigue el mismo fin de sucesión de tiempos?
La propuesta bucle pretende trasladar a la vida cotidiana la finalidad de una cinta sin fin, la de hacer que esta vida y este medio/espacio se confundan, se mimeticen en el sentido del paso del tiempo infinito, del paso del tiempo elíptico, del eterno retorno, de la intención de avanzar sin hacerlo. El tiempo de desplazamiento de las diferentes cápsulas a través de la cinta se mide por periodos de tiempo destinados a efectuar las diferentes funciones diarias dentro de esta cápsula hinchable. Este mismo espacio se adecuaría a la cadena de tiempo-función. De esta manera se evidencia el paso del tiempo sometido a las diferentes funciones función-dormitorio, función-higiene, función-alimentación. Longitud de desplazamiento= paso del tiempo=funciones en determinado espacio.
Es la intención que las diferentes plataformas de desplazamiento se asemejen a las cintas de las cadenas productivas industriales-tal como muchas veces se evidencian los tiempos en la vida cotidiana. El sistema bucle aporta un carácter de producción de espacios simultáneos, pero a su vez un espacio que se recicla, un espacio en permanente movimiento-estático. Por un lado esta el hombre en éxodo, que avanza sin avanzar, acompañado solo de su memoria sin la capacidad o la pretensión de asimilar relaciones nuevas. Por otro lado esta el hombre en éxodo que necesita el permanente intercambio social y de relaciones para asumir y construir su propia identidad, como dice Augé.
Un planteamiento que se descarto pero que guardaba este mismo espíritu, planteaba un espacio central estático, inscrito entre pantallas de video que girarían entorno a él, proyectando las diferentes actividades diarias y noticias acontecidas con la finalidad de mostrar una progresión del tiempo ficticio.
EXODUS-PLATFORMS
LOCATION: Barcelona / Spain
Project: Felipe La Hoz
Renders Images: Felipe La Hoz / Rhinoceros v 4.0